miércoles, 28 de julio de 2010

Locura

Miré. Me levanté de esa pieza oscura
Era locura las letras escritas en aquellas paredes
Una manta quería cubrir la hoja, que se posaba sobre el piso

Loco gritaron unas voces
Cogí una rama, encendí fuego cuando la junté con la tierra
Marcaron mi rostro, nuevamente decía: Loco
Mi mano se hundió en el pozo y escribí: locura es no hablar

Loco, loco, loco,…. Mis pies anduvieron sobre tierra infinitas
Y yo observaba sin escuchar esas voces que desviaban la mirada
Llegué a aquella plaza o ¿no? No sé, pero llegué cuando la luna brillaba

Mis manos un poco rojas por los fríos o por las miradas extrañas de esas voces
Las voces disminuían, pero no porque dejaran de gritarme loco, sino porque yo ya no escuchaba. Estaba en otro ciclo de vida

Cogí un puñado de tierra dormida, coloqué sobre ella una hoja, lancé una manta
El aire sopló más fuerte, escribí, junté las manos de otros “locos” y juntos gritamos “abrazamos la locura, porque no queremos dormir en el fondo del lodo”

miércoles, 21 de julio de 2010

No se ha aprendido nada

La ventana se volvió abrir
El viento es el mismo que sopla
El pan se calienta en las manos 
del cerro olvidado

Las hojas vuelan junto a mi mirada
que se pierde en la gota que se desvanece en el aire
Mi mirada reposa en la piedra que sigue en el mismo lugar

Mi mirada divaga en los mundos desconocidos
Será que nada está reconocido
Será esa ventana que se abre, para perder la mirada
Para poder volar en alas de cantos

El último árbol florece, mi mano quiere volver a tocar
Lo que se ha perdido, pero el ciclo se ha repetido
Todo es un círculo de piedras que chocan, porque las historias
Son las mismas, ni la mirada se ha renovado en la ventana que se abre
Cuando queremos volver a divagar, no se ha aprendido nada.


viernes, 9 de julio de 2010

trascendencia


La noche está con la luz más brillante
caen cartas de tierra
y expresan la sincronía en el término del ciclo.

Relámpago de fuego cae en la hoja que sostenía mi mano ,
para mostrar la oscuridad del día.
Son vientos de trascendencia
que se incrustan en mis poros
y con ellos nazco
después de haber matado el corazón que ya no latía

fueron siglos, de la oscuridad de la luz
caminando entre piedras de fuego
todo era concreto en mis ojos de la nada

Corazón te deposito en la tierra
Donde los gatos juegan con las estrellas
El lápiz que sostuve el segundo
escribe en esta nueva luz de oscuridad

me negué a morir
hasta que mis ojos vieron
lo oculto de la vida

Morí para ver lo que la luz esconde
Y termina el ciclo que un día comencé
En esa montaña desconocida
Llena de fuego que manchaba mis ojos