Rios, circulan en esa vereda
y tú sentada a un costado del
asiento basural.
Tocando los cascabeles del camino.
Sentada en ese espacio prohíbido,
embrillantas las luces de tu
círculo.
Gemidos en cantatas llegan al
reloj de manececillas (Como un reloj de arena).
El tiempo se reducía para llegar a mi destino,
pero nuestras miradas se cruzaban en distintas
latitudes
Nuestra separación eran esqueletos
y un largo camino interceptados por
vocecillas.
Nos movíamos circulando en Santiago
y en lugares que nuestras manos han soslayado
en alguna de nuestras vidas.
El tiempo se detenía, produciendo una
embriaguez de los sentidos.
La mirada volteaba sobre tu cabeza
y te cubrías los senos con un adorno de tus
cabellos.
El reloj, cayó y avanzaron siglos que se
perpetuaron en tu cuerpo.
Sólo rocé tu mano cuando terminó
el recorrido del camino, en el sonido de
un TIMBRE que indicaba lo vivido
bonito wn
ResponderEliminarun abrazo
Ta buena, felicitaciones; respecto a los mapuches, en estricto rigor la huelga, mi opinión está en mi blog... Saludos
ResponderEliminaresta como para caer en la realidad, el timbre que suena cuando se acaba el sueño !
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