viernes, 24 de septiembre de 2010

Sentada a un costado de la micro

Rios, circulan en esa vereda
y tú sentada a un costado del
         asiento basural.
Tocando los cascabeles del camino.

Sentada en ese espacio prohíbido,
embrillantas las luces de tu
            círculo.
 Gemidos en cantatas llegan al
reloj de manececillas (Como un reloj de arena).

El tiempo se reducía para llegar a mi destino,
             pero nuestras miradas se cruzaban en distintas
          latitudes

Nuestra separación eran esqueletos
                      y un largo camino interceptados por
               vocecillas.

Nos movíamos circulando en Santiago
                                     y en lugares que nuestras manos han soslayado
en alguna de nuestras vidas.

El tiempo se detenía, produciendo una
embriaguez de los sentidos.
        La mirada volteaba sobre tu cabeza
y te cubrías los senos con un adorno de tus
                                                 cabellos.

El reloj, cayó y avanzaron siglos que se
perpetuaron en tu cuerpo.
       Sólo rocé tu mano cuando terminó
 el recorrido del camino, en el sonido de
        un TIMBRE que indicaba lo vivido

3 comentarios:

  1. Ta buena, felicitaciones; respecto a los mapuches, en estricto rigor la huelga, mi opinión está en mi blog... Saludos

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  2. esta como para caer en la realidad, el timbre que suena cuando se acaba el sueño !

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